El marae, y Taputapuātea

Un marae es un espacio de piedra a cielo abierto, de varios siglos de antigüedad: un patio enlosado cerrado por un ahu, la plataforma del altar. Era el centro político, cultural y ceremonial de la comunidad. Quedan por todas partes: en Moorea, el valle de Opunohu cuenta con cerca de 500 estructuras a lo largo del sendero de los ancestros; en Huahine, los marae de Maeva, entre ellos Manunu; en Tahití, Māha’iātea en Papara, antaño el mayor del país y restaurado recientemente, y Arahurahu en Paea.

Taputapuātea, en el PK 32 en Opoa, en la costa este de Raiatea, frente al paso sagrado Ava Mo’a, está inscrito en la lista del patrimonio mundial desde 2017 en virtud de los criterios (iii), (iv) y (vi). La UNESCO ve en él un paisaje cultural y marino, el testimonio de mil años de civilización mā’ohi, un conjunto de marae dedicado al dios ’Oro y protegido por el derecho polinesio desde 1952; el bien abarca 2 124 hectáreas, con una zona de amortiguamiento de 3 363 hectáreas. Tahiti Tourisme lo presenta como la cuna de la cultura polinesia, el lugar del que partían las piraguas hacia las demás islas del triángulo polinesio.

Cómo comportarse en un lugar sagrado

Las normas que publica Tahiti Tourisme para los marae caben en unas pocas líneas. Permanezca en los senderos señalizados y no camine sobre las estructuras. No se suba a las piedras, frágiles y cargadas de historia. Respete el silencio: es un lugar de recogimiento. Llévese sus residuos. Fuegos, alcohol y pícnics están prohibidos, no se admiten animales, ni tampoco grafitis ni pintadas. Adopte una actitud respetuosa, recordando que el lugar es sagrado. Para Taputapuātea, la ficha del organismo repite las mismas consignas: permanecer en los caminos, no trepar por las piedras, nada de pícnic, nada de animales.

Los consejos para una estancia responsable añaden que algunos lugares se consideran tapu, es decir, prohibidos, y que conviene pedir permiso antes de acudir a ellos; muchos marae se encuentran en tierras familiares. El mismo texto pide no llevarse conchas como recuerdo y preferir la artesanía local. En las Marquesas, los tohua, grandes plazas enlosadas dedicadas a las danzas y las ceremonias, los paepae, los me’ae y los tiki merecen el mismo respeto; en Hatiheu, en Nuku Hiva, Tahiti Tourisme aconseja hacerse acompañar por un habitante del pueblo.

El Heiva, la danza y la música

El Heiva i Tahiti se celebra cada mes de julio en Papeete, en el escenario de To’atā; lo organiza Te Fare Tauhiti Nui, la Maison de la Culture, y Tahiti Tourisme sitúa su origen en 1881. En 2026 tuvo lugar del 2 al 18 de julio, con once grupos de canto y once grupos de danza en concurso; las entradas empezaban en 2 900 XPF, es decir, 24,30 EUR. El marae Arahurahu, en Paea, acoge durante el Heiva la recreación de una ceremonia antigua.

El ’ori Tahiti estuvo a punto de desaparecer con la llegada de los misioneros; la danza se transmitió en secreto, de madre a hija y de padre a hijo. Hoy existen clases en las escuelas, y los grandes hoteles programan espectáculos. En los trajes, el pandano trenzado evoca la tierra, las conchas el océano, las plumas de los tocados los pájaros, las flores la alegría de vivir. El ritmo viene del to’ere, tambor hendido, y del pahu, tronco ahuecado cubierto con una piel de tiburón o de cabra; el vivo es una flauta nasal, el pū una caracola. El ’ukulele, llegado de Hawái en el siglo XIX, se ha convertido en el instrumento emblemático de la música tahitiana.

El tatuaje

La palabra tatuaje viene del tahitiano tatau. Según la leyenda, los primeros motivos se grabaron en la piel del dios creador Ta’aroa, cuyos hijos Matamata y Tū Ra’i Pō transmitieron el arte a los hombres; Tahiti Tourisme sitúa el origen de la práctica en las primeras migraciones llegadas del Sudeste Asiático, hacia el año 200 antes de nuestra era. El tatuaje expresaba la pertenencia a una tribu y a un territorio, el rango social, y algunos motivos estaban concebidos para proteger a quien los llevaba y preservar su mana. Las herramientas eran un pequeño peine de hueso, un trozo de caparazón de tortuga y una espina de pescado; la tinta procedía del carbón del ti’a’iri, el nogal de la India, diluido en agua o en aceite.

Los motivos marquesanos, especialmente complejos y detallados, cubrían el cuerpo entero y el rostro; siguen siendo los más conocidos. Hoy hay tatuadores en casi todas las islas de la Polinesia Francesa, y se celebran con regularidad convenciones de tatuaje. Las fuentes oficiales consultadas no dan consejos sobre la elección de un tatuador ni sobre la higiene; tómese el tiempo de ver el trabajo de varios artistas y de hablar del sentido de los motivos antes de decidirse.

El tahitiano y sus saludos

El francés es la lengua oficial, pero el tahitiano se habla ampliamente y el inglés se usa en los hoteles, los comercios y los restaurantes; el reo mā’ohi sigue siendo la lengua corriente de una mayoría de los habitantes. Unas pocas palabras siempre se agradecen. ’Ia ora na, el saludo de «buenos días», se pronuncia más o menos «yoranna». Māuruuru significa gracias, māuruuru roa muchas gracias, ’aita māuruuru no, gracias. ’E aha tō ’oe huru pregunta qué tal está, y se responde maita’i, bien, o maita’i roa, muy bien. ’E es un sí franco, ’aita un no. Nānā sirve para decir adiós, maeva o manava bienvenido.

En el léxico del viajero se repiten tāne, el hombre o el marido, vahine, la mujer o la esposa, mā’a, la comida, motu, el islote, miti, el mar, moana, el océano, tiare, la flor, y popa’a, el extranjero blanco. Dos cosas que conviene saber para pronunciar: el apóstrofo indica una oclusión glotal, que cuenta como consonante, y las vocales con macrón (ā, ē, ī, ō, ū) se mantienen más largas. Palabras casi idénticas al oído tienen significados muy distintos; Tahiti Tourisme cita te ū, la leche, y te hū, que es mucho menos educado.

Museos y lugares de cultura

El Musée de Tahiti et des Îles, Te Fare Iamanaha, se encuentra en Punaauia, en el PK 15, en la punta de los pescadores de Nu’uroa, a unos quince kilómetros de Papeete. Abre de miércoles a domingo de 9:00 a 17:00, y el martes de 8:00 a 16:00 para grupos con reserva; la entrada cuesta 1 000 XPF, es decir, 8,38 EUR, gratuita para los menores de 18 años, y la audioguía 500 XPF. En Papeete, el mercado municipal abre todos los días en la planta baja, y de lunes a sábado en la planta superior; el domingo se anima desde las 4 de la madrugada.

En las Marquesas, en Atuona, en Hiva Oa, el espacio cultural Paul Gauguin, con la reconstrucción de su casa, y el espacio Jacques Brel, donde se conserva su avión, abren de lunes a viernes de 8:00 a 11:00 y de 14:00 a 17:00; los dos hombres reposan en el cementerio del Calvaire, por encima del pueblo. El archipiélago entero, Te Henua Enata, está inscrito en el patrimonio mundial desde 2024; Lipona, en el valle de Puamau, alberga el tiki Takai’i, de 2,57 metros de altura.

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Fuentes

Revisado con sus fuentes

Redacción de Polynesia Local · fuentes citadas en cada ficha · 20 de octubre de 2026